To be born or not…

Tiene mucho tiempo que no escribo, y se notará que tengo la mano fría. Ofrezco una disculpa para quienes no llene sus expectativas de lectura y de temas. 

¿Disyuntiva?

Mucho ha sido el revuelo por las discusiónes sobre el aborto. Son dos derechos fundamentales los que se hallan confrontados debido a las posiciones de la gente: el derecho a la vida y el derecho a decidir. No abundaré al respecto porque no me siento un experto como para explicar cómo se violentan cada uno de ellos, ni tampoco para defender alguna de estas posiciones que en términos legales, se me hace, no son ejercidos por las mujeres involucradas (por presiones de todo tipo). Es engañoso que al hablarse de derechos -el del aborto o el de la vida-, la aprobación del primero implicara la exclusión del otro.

Y este tema no sólo es político, de cuestiones legales, morales, médicas y filosóficas. Abarca muchos planos a los que no podemos estar ajenos y da para muchos otros ámbitos. Por ejemplo, en la literatura existe el concepto de distopía que consiste en ubicar dentro de una obra narrativa (cuento o novela) un gobierno ficticio con un poder tan grande que los personajes principales siempre se caracterizan por rebelarse contra la idea de uniformidad o sistematización. Ejemplos muy claros son 1984 de George Orwell, Un mundo feliz de Aldous Huxley, Oryx and Crake y The Handmaid’s Tale  de Margaret Atwood y Never let me go de Kazuo Ishiguro. En la distopia, el gobierno o estado (ficticio), la sola noción de derecho que implica el ejercicio de la libertad, queda anulado. ¿Qué cuál es la relación de la distopía con los hechos actuales y el aborto? Explicaré con dos ejemplos para ser más especifico y relacionar la ficción con todo este conflicto.Me enfocaré en la obra de Margaret Atwood y Kazuo Ishiguro (los títulos de sus obras aparecen en inglés debido que desconozco si ya han sido traducidos al español. De todos modos leerlos en su idioma original es buen ejercicio)

En The Handmaid’s Tale, Offred una sierva habitante de la república de Gilead es una de las pocas mujeres con sus capacidades de reproducción íntegras y cuyo único papel en la sociedad es dar a luz a niños destinados al servicio de un estado totalitario. La desobediencia implicaria su muerte ahorcada en la plaza principal. En Never let me go, a Kathy se le niega la posibilidad de ser madre -su obligación es la de cuidar donadores de organos. En una de las escenas más memorables su fantasía queda al descubierto: tomar a un bebé entre sus brazos y cantarle oh baby baby, never let me go.

¿Entonces se les debe obligar a las mujeres a tener hijos contra su voluntad como el primer caso o se les debe negar la posibilidad como en el segundo? La conforntación de estos dos puntos de vista ayuda a revisar que ambos bandos están tomando posturas cada vez más extremas y lo que se está logrando en la discusión es oír cada vez menos la voz de estas mujeres.

Y pensar que hay mujeres que desean tener un hijo y no pueden (biológicamente o económicamente) o no se les permite. Quienes pueden (biológicamente) y se les permite  tenerlo pero  no lo desean, deben enfrentar el dedo legal. ¿En quién pensar primero, en el hijo o en la madre? ¿Se puede hablar de un ser humano a las x semanas de concepción?  ¿Ese producto ya tiene las capacidades de pensamiento, sensaciones, etc, que constituyen integramente a un ser humano?

Las respuestas y las decisiones a todo esto no deben de ser  nada fáciles…

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~ por rubiha en abril 19, 2007.

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