Compre una tarjeta verde con billete verde

Tomado de Milenio Diario-Carlos Puig 

Hay de migrantes a migrantes. Unos, los más, pagan un coyote unos cuantos miles de pesos para ver si con un poco de suerte y evadiendo a la migra, y caminando luego un par de días por el desierto llegan al “otro lado” para tener dos chambas, dormir cuatro horas diarias y entonces, muchos años después, lograr una vida mejor que la que México podría ofrecerles. Esos emigrantes son perseguidos para siempre. Agredidos: los concejos municipales pasan leyes para que no puedan vivir en ninguna parte. Algunos congresos estatales los han declarado indeseables. Son indocumentados. Convertirse en documentado es complicado si no imposible. De hecho, estar en Estados Unidos les complica pasar algún día a ser residente legal, porque ya se ha roto una ley. Muchos de ellos llevan un lustro sin volver a México. El riesgo de ser atrapados al volver y abandonar a su familia es uno que no se atreven a tomar. El sueño es una green card, una tarjeta de residente, que hace muchos años, por cierto, no es verde. Esos son los millones de los que tanto se habla y se escribe. Son los millones para los que se exige una reforma migratoria. Y luego, están los otros. Los que por medio millón de dólares, en unas cuantas semanas, tienen su green card, su tarjeta verde que es en realidad blanca. A estos nadie los persigue, ni les dicen nada. Viene y van y cuando quieran y cada vez son más. Muchos de México. Houston o San Antonio, agradables ciudades que están a menos de dos horas de la Ciudad de México en avión, reciben a cada vez más familias binacionales. La señora y los niños viven en Estados Unidos y el empresario mexicano viaja cada lunes para atender su negocio. Cada viernes está de regreso en los campos de golf texanos. El gran pretexto es la seguridad. “Gasto menos en aviones que lo pagaba en México en guaruras” es lo primero que dicen estos nuevos emigrantes a quien les pregunta. Y agregan: “Aquí la escuela es gratis y es buena”. Otros más honestos, confiesan que simplemente se abrió una puerta para poder hacer esto legalmente y la han aprovechado. En el fondo siempre han creído que esto es lo que merecen, vivir en el Primer Mundo. Eso sí, haciendo dinero como se hace en el Tercer Mundo. Pagando esos sueldos, con esos sistemas fiscales, con esos monopolios. En su mayoría, tiene negocios que difícilmente les dejarían tanto dinero en Estados Unidos. Viven lo mejor de ambos mundos. La puerta se abrió hace apenas unos años con la creación de las visas EB5. Una inversión de un millón de dólares que cree 10 empleos y pase usted. Y su familia también, legalmente. Y en tres años usted tiene su tarjeta de residente permanente. No problem. Como todo lo que se comercializa, ahora hay ofertas. Algunas regiones poco desarrolladas de Estados Unidos lograron que la migra autorizara un nuevo esquema: se han creado 31 centros regionales en zonas de alto desempleo. Estos centros planean y operan negocios. Un inversionista tiene que poner sólo medio millón de dólares (Unos 6 millones de pesos) en un negocio que él no opera. Y pase usted, su residencia permanente está cerca. Un centro recién aprobado en Nueva Orleans y que estará principalmente dirigido a la reconstrucción y creación de empleos en la ciudad tras el huracán Katrina buscará principalmente inversionistas de Latinoamérica “que deseen emigrar a Estados Unidos”, según una vocera del Servicio de Ciudadanía e Inmigración Y los negociantes siempre al acecho: Hay grupos financieros que ahora se anuncian en Latinoamérica para atraer esos capitales, y ayudar a los inversionistas a invertir y a lograr su residencia. Cuando el gobierno de George Bush creó este nuevo tipo de visa, fueron los asiáticos quienes primero se aprovecharon de él, pero en los últimos dos años son los latinoamericanos quienes son primeros en la lista. Venezolanos huyendo de Hugo Chávez, colombianos huyendo de la violencia. Y mexicanos huyendo… de México. Aunque cargando parte de México y ayudando a otro tipo de migración. Difícil encontrar a una de estas familias mexicanas que no tenga, como allá, una o dos personas de servicio. Sí señor, importan a la sirvienta que hay para ellas un tipo de visa. Porque Estados Unidos está padrísimo…pero eso de lavar los trastes no tanto. Paradojas: uno de estos nuevos inmigrantes me contaba que está pensando en regresarse porque en la escuela de su hijo, llena de niños muy blancos, muy anglos, muy ricos; a su hijo lo molestan preguntándole si es mojado, o si su papá es jardinero o plomero o albañil. Eso sí cala. Ofende. Hay de migrantes a migrantes. Unos no necesitan reforma migratoria.

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~ por rubiha en abril 22, 2007.

2 comentarios to “Compre una tarjeta verde con billete verde”

  1. sí es cruel… pero ¿has visto cómo los matan en México?
    claro que lo has visto…
    los electrocutan…
    y ellos no mueren rápido,
    tardan entre 20 y 40 segundos en desvanecerse y antes de eso sufren los horribles dolores de calambres que provocan los choques eléctricos
    y la pinche gente sigue comprando perros y echándolos a la calle como si fueran basura o algo peor.
    Sí, es cruel y me duele que estos animales sean tratados con tan poca dignidad.

  2. Y puse el cometario en el post equivocado… iba para el de los perros.

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